[LVM] Día 109 al 111 – Viena

Viena, eterna capital del imperio de los Habsburgo, la ciudad del vals y la ópera, lugar donde nacieron las vienesas y el hogar café vienés.

Para mí llegar a Viena era como volver a ver a un viejo conocido. Hace unos 10 años atrás había estado en Viena por unos días y nunca me imaginé que volvería a poner un pie en esta ciudad de nuevo. Sin embargo, la vida dijo otra cosa y acá estábamos, turistas listos y dispuestos.

Viena es una ciudad súper agradable, con todas las características de una capital moderna, con toda la historia y elegancia de una capital imperial, pero con la cadencia de alguien que no tiene apuro en llegar a donde va.

Esta ciudad es conocida por su alto estándar de vida. Ha estado por últimos 10 años entre las 3 mejores ciudades para vivir a nivel mundial y, curiosamente, destaca como una de las ciudades con más metros cuadrados de areas verdes por habitante. Sin ser ostentosa, Viena lo tiene todo y tiene algo que hace que todos se tomen la vida con calma. Nadie corre, nadie se estresa y sin embargo todo funciona bien y sin retrasos.

Cosas del primer mundo.

Una de las cosas más ubicuas en Viena es la música clásica. A pesar de los siglos, la ciudad se esfuerza por mantener el estatus de importancia mundial en relación a la música docta que alcanzó por allá por el 1700, de la mano de los Habsburgo. La música se vive en cada esquina, la mayoría de los monumentos hacen referencia a Mozart, a la ópera, al vals, a Strauss, etc.

El segundo elemento más ubicuo de la ciudad es la cerveza. Literalmente está en todas partes, puedes comprar cerveza casi en todos lados y por precios ridículamente bajos. En Austria esta permitido tomar cerveza en la calle y la gente hace buen eso de esto. Normalmente puedes ver a la gente tomando una cerveza tranquilamente sentada en un parque, a la orilla de una pileta o mientras camina. Acá tomarse una cerveza se siente más como tomarse un café y es común ver gente que se junta a tomarse una cerveza en el parque mientras conversan y luego se van.

Por último, cualquier visita a Viena no está completa sin probar las salchichas. El equivalente a los carros de sopaipillas acá serían kioskos que venden salchichas con mostaza (aunque mucho más primermundista). En especial una de las salchichas más interesantes es el käsekrainer. Esta maravilla del ingenio culinario vienés es una salchicha de cerdo rellena con pedacitos de queso, los que se derriten al calentar la salchicha. En general las salchichas se sirven con un trozo de pan y un poquito de mostaza para untar.

Un manjars.

Cabe destacar que además Viena es el lugar donde nacieron las vienesas, ese simple embutido, en muchos casos base de la dieta estudiantil e ingrediente fundamental de los completos. La historia cuenta que las inventó en un tipo originario de Frankfurt, mientras vivía en Viena. Por esto, se conocen como vienesas en todo el mundo, excepto en Viena, donde se conocen como frankfurers.

 

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